domingo, 6 de julio de 2014

Contribución sobre el amor

Diana Ortiz



Amor Eterno
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mi podrá apagarse
La llama de tu amor. Gustavo Adolfo Bécquer


El amor como materia de discurso ha sido históricamente considerado en los distintos ámbitos de la humanidad. En las artes y narrativas literarias, entendidas como realidades transformables, si bien son representaciones simbólicas y de ficción, no dejan de tener relación con la evolución histórica de una sociedad. Ellas, recrean en sus textos entre otros temas, las relaciones eróticas, románticas y sus enredos entre los sexos.

Otro discurso que alrededor del amor ha revolucionado la historia ha sido el discurso religioso, el cual surge como una necesidad de colocar un freno en torno al malestar en la cultura, es decir como un intento de reestablecer la hostilidad del mundo exterior y la insatisfacción en los lazos con los semejantes. El Mandamiento:” Amaras a tu prójimo como a ti mismo”, es la respuesta protectora del padre del discurso religioso ofrecida como un límite ante la presencia de la pulsión de muerte originaria en los sujetos.

Lacan al respecto de este mandamiento dirá que el hombre es más prójimo de sí mismo en su ser que en su imagen en el espejo y que justamente “Dios debe saber lo que dice: hay algo para cada quien que se ama aún más que a su imagen.”[1]

Desde el discurso Psicoanalítico, no hay la complementariedad sexual entre los sexos, la vida amorosa figura como un teatro y se desliza en el malentendido. La elección del objeto amoroso es seleccionada bajo una condición de amor que viene en el lugar de la proporción sexual que no existe.

El amor en Lacan ha ido evolucionando desde el eje imaginario (narcisistico), eje simbólico y a partir del seminario Aun, al eje real. En este último, se habla de que se ama lo real del Otro, es decir aquello que del Otro está hecho para suscitar en todo caso el asco, el horror o el odio.

Miller, le va agregar al amor como perteneciendo al registro de la contingencia y dice “el milagro del acontecimiento-amor es que ese real del Otro, en lugar de suscitar asco, horror u odio, suscita amor.”[2]

[1] Jacques Lacan. Intervenciones y textos 2. “la tercera”. Ediciones Manantial

[2] Miller J-A Los usos del Lapso.Edit Paidós

No hay comentarios.:

Publicar un comentario