lunes, 28 de julio de 2014

El amor en una película de superhéroes

Alexander Méndez

Hancock (2008) el superhéroe alcohólico un día salva a un publicista, éste vende el amor que venden los publicistas, un logo con forma de corazón, una marca para limpiar la imagen de empresas que desean ser queridas por el público, eso que llaman ahora responsabilidad social. El publicista ayuda a Hancock a limpiar su imagen ante la ciudad que salva constantemente pero también destroza por su alcoholismo.

El publicista tiene una esposa que resulta ser la pareja ancestral de Hancock, hecha para acompañarlo, le está destinada por quienes los hicieron. Ella ha decidido no ser su pareja, porque cuando están cerca,  los poderes de ambos desaparecen, se vuelven mortales.

La elección de ella deja libre a Hancock para salvar a las demás personas pues ella se ha dado cuenta que él estaba siempre al borde de la muerte por ponerla a salvo. Tal vez es la única chica de superhéroe, no recuerdo otra, que se da cuenta de que es una fatalidad para su pareja.


Para Hancock salvarla a ella era un destino impuesto, pero ese destino lo ha olvidado, un mal golpe lo deja amnésico y también solitario. Hancock queda con su misión de salvar, ahora no tiene que morirse para cumplirla una y otra vez. ¿Pero esa repetición de su misión es estar vivo?

Ella queda entregada a hacer una familia con el hombre que quiere aunque éste también tiene por meta “salvar al mundo” con las herramientas de su trabajo. Es decir, ella no cae lejos de aquello que era su destino, pero, ¿si ella sigue siendo inmortal hará una y otra vez nuevas familias hasta el fin de los tiempos?

Los que crearon a esta pareja, malvados sin duda, los enviaron con el principio simple de “cada oveja con su pareja”. Aunque Mary se abraza a la contingencia, la amnesia de Hancock no es borrón y cuenta nueva, eso retorna para intentar escribirse, y cuando Mary rechaza la posibilidad de la muerte de Hancock es su muerte la que es rechazada. Revelarse contra un destino no parece ser suficiente.

Es sorprendente, 3000 años pasaron y la relación que tapona la inexistencia de la relación sexual sigue insistiendo en esta pareja que no parece de ficción o por ser de ficción es vehículo de cierta verdad (Seminario ... o peor pág. 30)

Lacan, J., (1971-1972) "…o peor", El Seminario, libro 19, Bs. As., Paidós.

Alexander Méndez

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