viernes, 5 de septiembre de 2014

Lo real del amor en el siglo XXI, en Venezuela

Amílcar Gómez

Una pregunta me ronda: ¿es lo real del amor el mismo en todas las latitudes? Hoy, en un sitio público, escuchaba esta conversación entre dos mujeres:

-Hola, te ves muy bien, los ejercicios te están prestando.
-Si, los hombres me dicen que estoy buena, pero debo estar loca.
-Por qué?
-Una mujer que esta buena, si esta sola, es porque está loca, no te parece?

Luego, agregó que ella quería un hombre, pero no solo para una noche, sino un compañero.


Sin duda se trata de una mujer sola, y falta de un amor. Su cuerpo, sometido a toda clase de exigencias físicas extremas, no le garantiza el amor. La falta de amor y la soledad hacen síntoma en ella.

Lo primero que pensé, fue en el esquema de Lacan en Aun, en el cual dice que el hombre alcanza la mujer como objeto. Es decir el fantasma masculino de alcanzar el objeto que lo completa, y la mujer creer que ella es ese objeto. Es el elemento perverso de lo que comúnmente se llama relación amorosa, que no es tal.

“Lo que tampoco puede ser es que la división, el desgarramiento sintomático de la histérica se motive como producción de saber. Su verdad es que le es preciso ser el objeto a para ser deseada”. (1)

Así, el cuerpo de la mujer se somete a toda clase de prácticas, implantes, depilaciones, inyecciones que pueden llegar incluso a causarle la muerte. Es curioso como el amor, el cuerpo y la muerte forman un anudamiento que se debe deshacer en un análisis para permitir que una mujer se posicione como tal  más allá de la mascarada fálica.

Lo más importante es que todos sus esfuerzos físicos no le garantizan el amor, ya que por el lado del Psicoanálisis, sabemos que el amor, no pasa por el tener, tener-el-cuerpo-bien-bueno, sino por el lado de la falta. Ella quiere mostrarse como la que tiene lo que al Otro le falta, el cuerpo ideal que lo completa, cuando en verdad  lo que debe dar es su falta, “amo tu falta”, “amas mi falta”.

La mujer está condenada a la soledad, y el hombre también, es el camino de la perversión en la sociedad de consumo. El falso camino del amor.
Esto muestra que la conjunción simbólica-imaginaria que nombra al objeto oculta lo real de su inexistencia, el objeto solo puede ser enunciado en su falta: S(A/), (a).

Podríamos concluir con una cita: “No hay relación sexual porque el goce del Otro considerado como cuerpo es siempre inadecuado –perverso, por un lado, en tanto que el Otro se reduce al objeto a- y por el otro, diría, loco, enigmático.” (2)

(1) Lacan. J: Seminario 17, cap. XII, pág. 190, Paidos.
(2) Lacan. J: Seminario XX, cap. pág. 174, Paidos.

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