martes, 14 de julio de 2015

Referencias bibliográficas para las III Jornadas de la NEL Caracas -1-


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……Lo real aparece como producto y resto de lo simbólico. Lo imposible de escribir hace presente el agujero de lo simbólico que falla en nombrar lo que no tiene nombre. Pero el análisis es, también, lo real como imposible de soportar, agrega. Se separa de la escritura y de la palabra. Esto conlleva una dimensión de carga, de peso, de sufrimiento. Para soportar hace falta un cuerpo…

…Lo imposible de soportar se ubica, entonces, del lado del plus. Entre lo imposible de decir y lo imposible de soportar está lo imposible de negativizar, lo incurable…

Brodsky G., en Conferencia de Éric Laurent en las XXII Jornadas anuales de la EOL: Lo real en un análisis. Reseña de María del Prado.


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Preguntas y Respuestas:[1]

Marcel Czermak: En la breve nota que usted redactó con destino a esta Sección clínica, escribe que la clínica es "lo real en cuanto que es lo imposible de soportar".

Jacques Lacan: Lo escribí, y no reniego de las cosas que he escrito. Eso me traería complicaciones.
En la experiencia clínica – hay que decirlo así – el sujeto es su propio clínico: hay síntoma en el sentido analítico cuando el sujeto se experimenta como desbordado con lo que le sucede en su propio pensamiento, desbordado en la esfera de lo que piensa que es su propio ser. Agreguemos que el pensamiento también puede bajar a su cuerpo. El síntoma toma la forma de la clínica cuando resulta imposible de soportar…

Jacques-Alain Miller [2]
[1] Lacan, J., Apertura de la sección clínica, 1976, http://www.cieccordoba.com.ar/institucion/documentos-institucionales/51-apertura-de-la-seccion-clinica?showall=1&limitstart=
[1] Miller, J.-A., Lacan clínico en Matemas II, Ediciones Manantial, Buenos Aires, 1990, p. 127.

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EXTRAÍDO DEL AFICHE DE LA XIV JORNADAS ELP: CRISIS ¿QUÉ DICEN LOS PSICOANALISTAS?

La palabra crisis está en boca de todos, cada uno tiene su versión de lo que está en crisis: el modelo económico, los valores, las identidades… Crisis es un trending topic tan extendido que invita a preguntarse: ¿Crisis?, ¿qué crisis?
.…En los sujetos la crisis se produce cuando alguien se encuentra sometido a un imposible de dominar, de “gestionar”, a un imprevisto insoportable, cuando se confronta con algo que divide, supera y empuja a buscar una salida. El problema es qué salidas va a encontrar a su alcance….
Publicado en https://elp.org.es/2015/04/actualidad

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Es en el encuentro entre las palabras y el cuerpo del “parlêtre” donde reside el asidero del inconsciente,y donde cada uno construye lo que llama su síntoma.
La nominación puede entenderse en este sentido, como un anudamiento de las palabras primordiales de la historia de cada uno con el cuerpo. Por tanto, como una manera particular de tratamiento del goce.
Sabemos además, que cierto uso de las drogas –en un intento de sutura de la angustia sin mediaciones de las palabras- puede desembocar en identificaciones toxicómanas.
Un ejemplo. Se trata de un hombre consumidor abusivo……
…. Eso que se desveló y que produjo una angustia insoportable, es a lo que ha respondido con actos, cuanto más destructivos. ¿Cuáles fueron estas palabras que tomaron un valor de verdad insoportable de escuchar?[1]

[1] Díaz Massó, E., Consumidores de nostalgias y el vértigo de la mirada hipermoderna en Sin límites: conductas de riesgo, Colección mundo psicoanalítico, Editorial Pomaire, Caracas, 2012, págs. 21 a 31.

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Lo imposible de soportar puede evocar para cada uno el sufrimiento y las dificultades particulares del síntoma. Conviene, sin embargo distinguir las formas de la impotencia de la lógica de lo imposible. El síntoma es entonces cada vez más una respuesta a lo imposible de soportar, que una forma de este. Lo imposible de soportar se articula más al acto analítico y a la pregunta sobre el final de la cura.

Alexandre Stevens
Editorial de Les Feuillets du Courtil, N° 6,   febrero 1993

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Si la clínica de lo real es definida por Lacan, como lo imposible de soportar; J.-A. Miller nos muestra que si hay algo que puede permitir que eso se torne algo más llevadero, es la cultura, que como un tapón, una cataplasma, viene a atemperar y domesticar en cierto modo ese imposible de soportar, proveyendo a través de nuevos estilos y nuevas modas, aquellos artificios que hacen más tolerable lo real. Esos artificios también cambian y las nuevas generaciones dan cuenta de ello, produciendo cada vez, invenciones que habrá que verificar si funcionan o no para cada quien.
Argumento
XI Seminario Internacional del CIEC "Como vivimos hoy"
4 de noviembre de 2014 •
XI Seminario Internacional 2015
Como vivimos hoy
Invitado: Fabián Fajnwaks
Nuevos goces: El cuerpo y la aversión por el lenguaje en el siglo XXI


ARGUMENTO

El psicoanálisis cambia, y como lo plantea J.-A. Miller , eso no es un deseo, sino que ya podemos verificarlo como un hecho que se presenta diariamente en la clínica.
Por un lado, ya se han inscripto las consecuencias de pasar de una sociedad bajo el régimen de la excepción, a una sociedad no-toda, que funciona a partir de lo múltiple, ese nuevo régimen. Pero también aparece -con la idea de multiplicidad- una reivindicación de la pluralidad de los goces, que tiende a escribirse como un derecho y a consagrarse en algunos casos como norma.
La relación que muchos sujetos sostienen con una forma de goce separada del Otro, se nos presenta en la explicitación de variadas prácticas, generalmente autoeróticas, a partir de las cuales, muchos intentan fundar esas comunidades de goce como un todo que se define por fuera del equívoco del sexo.
Y es interesante captar, que en ese agrupamiento a partir de prácticas sexuales parciales o de modos de goce específicos, en las culturas queer, por ejemplo, lo que no se produce es el proceso que implica la identificación, sino que se habla rápidamente de identidad, reivindicando un derecho a identidades múltiples, más como un deber que como una posibilidad.
Si la clínica de lo real es definida por Lacan, como lo imposible de soportar; J.-A. Miller nos muestra que si hay algo que puede permitir que eso se torne algo más llevadero, es la cultura, que como un tapón, una cataplasma, viene a atemperar y domesticar en cierto modo ese imposible de soportar, proveyendo a través de nuevos estilos y nuevas modas, aquellos artificios que hacen más tolerable lo real. Esos artificios también cambian y las nuevas generaciones dan cuenta de ello, produciendo cada vez, invenciones que habrá que verificar si funcionan o no para cada quien.
Hoy nos encontramos con respuestas fuertemente ancladas en el cuerpo y con modos de vivir que no llegan a constituir un síntoma, que se presentan cada vez menos en relación a una envoltura significante, y cada vez más sobrevalorados en su dimensión de goce. Cuerpos reñidos con la trama de la palabra, enemistados con el lenguaje, al punto de llegar a denotar una aversión por él.
Como lo plantea nuestro invitado, la lista de nominaciones que a partir de las prácticas de goce devienen, puede ser interminable. Tal vez y a riesgo de reducir en extremo, podríamos situar:
- Los cuerpos escritos cada vez más en lo real: escarificaciones, piercings, tatuajes, implantes, cirugías, etc.
- Distintos estilos y modos de vivir la pulsión, como las variadas parentalidades y los cambios de géneros, que devienen derechos, declinándose en legislaciones que se hacen eco de las variaciones a nivel de la subjetividad de esta época.
- Las llamadas comunidades de goce, que se organizan rápidamente, y cobran identidad a partir de una práctica de goce determinada, dando lugar a fenómenos de segregación de manera paradójica, ya que este goce se reivindica en nombre de la libertad.
¿Qué puede decir un analista con respecto a estas prácticas? ¿Qué puede aportar al debate de las leyes? Ya que no estamos solamente en nuestros consultorios y en instituciones, también estamos en la ciudad y en la cultura.
A partir de estos pequeños avances planteados surgen muchos interrogantes, la posibilidad de debates y polémicas también.
Se torna necesario poder investigar y precisar mejor algunas cuestiones como por ejemplo:
- ¿Cómo precisamos la diferencia entre identificación e identidad?
- ¿Son diferentes lo que en algún momento llamábamos tribus y hoy nombramos comunidades de goce?
- ¿Qué distinción podríamos situar entre hacer comunidad en relación al Ideal y en relación al objeto?
- ¿Cómo repensamos el cuerpo y su modo particular de enlazarse o desmarcarse de la palabra, hasta llegar a lo que se nos propone en el título del Seminario: el cuerpo y su aversión por el lenguaje?
- ¿Cómo localizamos la diferencia entre la nominación que estas prácticas de goce intentan procurarse y la nominación que un psicoanálisis permite, a partir de una desidentificación con el núcleo de goce presente en el síntoma?
Cada dos años el CIEC se tiñe del Seminario Internacional, poniendo a cielo abierto la transferencia de trabajo en el Instituto: Departamentos, Áreas y Programas de Investigación, toman el color que un nuevo tema nos propone: en esta ocasión, la cuestión del como vivimos hoy, los nuevos goces, el cuerpo y el lenguaje.
La experiencia en la práctica nos compromete, inquieta y causa a la investigación. Las nuevas manifestaciones en la época corren con ventaja y es menester del analista poder dar cuenta de su posición en lo que hace a esta reconfiguración de la clínica.
Invitado: Fabián Fajnwaks
Nuevos goces: El cuerpo y la aversión por el lenguaje en el siglo XXI
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[1] Lacan, J., Apertura de la sección clínica, 1976, http://www.cieccordoba.com.ar/institucion/documentos-institucionales/51-apertura-de-la-seccion-clinica?showall=1&limitstart=
[2] Miller, J.-A., Lacan clínico en Matemas II, Ediciones Manantial, Buenos Aires, 1990, p. 127.
[3] Díaz Massó, E., Consumidores de nostalgias y el vértigo de la mirada hipermoderna en Sin límites: conductas de riesgo, Colección mundo psicoanalítico, Editorial Pomaire, Caracas, 2012, págs. 21 a 31.

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El amor siempre tuvo un valor crucial para el ser humano.
Este podía, en tanto parlêtre, encarar lo imposible de la relación sexual, supliendo la no inscripción de la diferencia sexual en el inconsciente con una fijación alienante al Padre del Nombre, asegurando así el intercambio simbólico en las relaciones de parentesco.
El amor por su padre, en el caso de la histérica, es la subjetivación de una solución fallida frente a la impotencia del saber de amo que el Padre del Nombre produce.
El síntoma fallido por excelencia
Samuel Basz
Virtualia # 23

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La soledad aparece, en primer lugar, como un sentimiento, con todo lo que tiene de un sentido compartido, de algo reconocible por el otro, del sentir que corresponde a un afecto, pero sobre todo con lo que ese senti-miento tiene de un “-miento”. La soledad como sentimiento siempre miente un poco sobre la verdadera pareja del sujeto, esa pareja que le acompaña inevitablemente como su sombra, o mejor, que le acompaña bajo la sombra de su imagen narcisista. Cuando alguien nos habla, en un tono más o menos quejoso, de su soledad sabemos que no hay que creerle mucho, que en realidad se está confrontando a lo insoportable de lo que le es más cercano, a lo insoportable de su verdadera pareja.

Soledades II en Desescrits de Psicoanàlisi lacaniana
Intervención en las Octavas Jornadas de la ELP, Valencia 14-15 de Noviembre de 2009.

Miquel Bassols i Puig

ARTíCULO COMPLETO DE LA REFERENCIA DE BASSOLS
Soledades II
La soledad aparece, en primer lugar, como un sentimiento, con todo lo que tiene de un sentido compartido, de algo reconocible por el otro, del sentir que corresponde a un afecto, pero sobre todo con lo que ese senti-miento tiene de un “-miento”. La soledad como sentimiento siempre miente un poco sobre la verdadera pareja del sujeto, esa pareja que le acompaña inevitablemente como su sombra, o mejor, que le acompaña bajo la sombra de su imagen narcisista. Cuando alguien nos habla, en un tono más o menos quejoso, de su soledad sabemos que no hay que creerle mucho, que en realidad se está confrontando a lo insoportable de lo que le es más cercano, a lo insoportable de su verdadera pareja.
Es en este sentido que he propuesto distinguir el sentimiento de soledad del “estar a solas”. Siempre se está a solas con algo (con un libro, con uno mismo, hasta con Dios), pero no necesariamente con alguien.
Tal vez la experiencia analítica sea la experiencia más verdadera de estar a solas con… ¿con qué, precisamente? El “a solas” introduce una presencia irreductible, que no pude negativizarse, esa presencia que la enseñanza de Lacan escribe con el objeto a y que es finalmente, una vez despojado de todas las identificaciones narcisistas, el lugar en el que el sujeto puede, si quiere, reconocer a su verdadera pareja.
Tampoco hay que creer mucho al psicoanalista cuando piensa hablar de su soledad. No parece una excepción en este punto y todo depende, en realidad, del uso que haga de ella. Es una soledad enigmática para unos, apreciada por otros, cultivada incluso por algunos más como su bien más preciado e indiscutible.
Freud pensaba, en efecto, que todo grupo humano funcionaba según aquella imagen, acuñada por Schopenhauer, del grupo de puercoespines que se acercaban unos a otros en el crudo día invernal cuando sentían frío pero que debían alejarse de repente cuando se herían unos a otros con sus púas al acercarse demasiado. Y así se pasaban el tiempo sin poder acercarse ni separarse del todo. Podían quejarse sin duda de su soledad, pero en realidad era de la soledad de no poder estar a solas con sus propias púas. Schopenhauer pensaba que la solución estaba en encontrar la buena distancia entre los puercoespines para establecer un vínculo social soportable entre ellos. Encontrar la buena distancia con el objeto fue, por otra parte, el objetivo analítico de unacorriente sabiamente criticada por Lacan en los años cincuenta, la así llamada corriente de “la relación de objeto”. El problema es, precisamente, que no hay relación posible con el objeto, no hay relación que pueda escribirse de manera recíproca para fundar esa buena distancia entre unos y otros, esa buena distancia que sería el ideal de comunidad. Así, la comunidad parecería condenada o bien a quejarse o bien a satisfacerse en la soledad de sus miembros.
Una Escuela debería ser otra cosa que una imposible comunidad al estilo de la que pensaba Schopenhauer y el propio Freud. Debería ser el lugar donde se elabora la experiencia singular que supone hacerse analista en un estar a solas. Hacer creer al sujeto, aunque sea por un momento, que no será de este “a solas” del que extraerá el objeto que lo acompaña sin saberlo, hacer creer al sujeto que no será en este “a solas” como podrá autorizarse frente a otros en su deseo de analista una vez extraído este objeto, es una creencia que tiene un precio muy alto para el psicoanálisis. Es el precio de su dilución en las diversas formas del discurso del Amo.

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 " ....doy, ante todo, este término-el despertar-como un hilo a seguir, tanto en los términos freudianos como en los escritos y dichos de Lacan. Ese término de despertar es uno de los nombres  de lo real, en tanto imposible."

.........Es preciso confesar que un psicoanálisis satisface, comúnmente el deseo de dormir de un sujeto irritado por lo real del  síntoma. Esto quiere decir que, habitualmente sirve para restablecer la sabiduría puesta en el cuerpo, que asume el relevo de una filosofía impotente,.......... Entonces, ¿acaso el análisis está hecho esencialmente para aprender a  dormir cuando la filosofía ya no basta para ese fin? O ¿para aprender a despertarse?

 Miller, J.-A., Despertar en Matemas I, Ediciones Manantial, Buenos Aires, 2010, p. 118 y 119.

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