miércoles, 16 de septiembre de 2015

En cuenta regresiva N° 7


¿Cuántos “SELFIE” serán necesarios?

Ramón J. Ochoa Brando

¿Cómo dar cuenta de lo Imposible de Soportar si escapa a lo simbólico?, ¿no es por ello que se hace imposible?, estas son algunas de las interrogantes que nos acompañan en nuestros boletines, y en la clínica misma, como antesala a nuestras Jornadas del mes de Octubre.  Pero lo que sí es innegable, es que lo imposible siempre se manifiesta de las maneras más diversas como parlètre existen.

Tomaré una de ellas, la manifestación del selfie. Es un escena cotidiana donde el protagonista es la imagen (del propio cuerpo) o parte de él.  La edad es irrelevante, se ve desde los infantes hasta adultos, pasando por los adolescentes, con “supervisión” o no, pero lo que deseo señalarles de ello es el rasgo que pudieran compartir: la “captura” que un dispositivo “inteligente” hace de lo que más adora el parlètre, a saber “su cuerpo, porque cree que lo tiene”.(1)

La “captura” no impide hacer otras actividades (comer, reír, lanzarse de un tobogán), pero cada cierto tiempo se manifiesta el uso del dispositivo “inteligente” que busca EL ángulo, LA pose, LA hora del día y SU luz, EL detalle que enmarque el “siempre es buen momento… para una selfie”, pero sobre todo que encuentre “la perfección” en la imagen, que como siempre resultará plana e imperfecta.


¿Qué es lo que se pone en juego en éste accionar?, pues el objeto mirada, y ¿qué relación tiene con lo imposible de soportar?, viene a acotar y velar la castración misma.

Graciela Brodsky (2), recuerda 3 momentos que pueden articular algo del fenómeno: El primero hace referencia al cuerpo que goza.  Es el cuerpo que goza de sí mismo “se toca, se chupa”, un cuerpo indefenso dirá Brodsky, por la vertiente del goce que no tendría límite.  Así tendríamos la cara del cuerpo que se goza.

Este cuerpo queda velado en el segundo momento, donde la aparición de la imagen del cuerpo propio “viene a tapar una falta esencial”, ¿una selfie pudiéramos decir?. El tercer momento lo representa la imagen del falo, pero de ella solo haré mención en esta oportunidad.  Volviendo al segundo momento, se me ocurre pensar en la pregunta: ¿éste velo a su vez qué devela?, pues inmediatamente se puede decir que muestra el lugar opuesto al del “júbilo por la bella forma” que describe Lacan en el estadio del espejo, a saber, el del “cuerpo que se goza por fuera de la imagen”, el fragmentado, así tenemos que el velo mismo no logra cubrir todo el goce vivido en cuerpo, por lo tanto una sola selfie sería insuficiente y necesariamente remitiría a un buen momento para tomar una 2da., 3era y pare usted de contar.

Es así que nos topamos con dos caras de semejante escena: una que remite al primer momento en que un cuerpo goza sin límite y cuyo empuje lo lleva a gozarse; y un segundo momento donde la imagen acota algo de ese goce, plasmándolo en una imagen plana, sin cuerpo, por tanto en (-).  El lugar que tiene el dispositivo realmente si es “inteligente”, al ocupar un lugar privilegiado como medio donde se desliza la pulsión, porque sin él ¿qué quedaría?, ¿un lago como el que sirvió de encuentro a Narciso? seguramente algo así ocurriría, aún con su bien sabido destino.  Que solución “tan inteligente”.

Pero retomando la cualidad del medio, recordemos que para Lacan “la pulsión escópica… en efecto es la que elude de manera más completa el término de la castración”. (3), así que el ingenio se sirve de lo que disponga para hacer algo con lo imposible de soportar.

“Si la clínica de lo real es definida por Lacan, como lo imposible de soportar; J.-A. Miller nos muestra que si hay algo que puede permitir que eso se torne algo más llevadero, es la cultura, que como un tapón, una cataplasma, viene a atemperar y domesticar en cierto modo ese imposible de soportar, proveyendo a través de nuevos estilos y nuevas modas, aquellos artificios que hacen más tolerable lo real. Esos artificios también cambian y las nuevas generaciones dan cuenta de ello, produciendo cada vez, invenciones que habrá que verificar si funcionan o no para cada quien.”(4)

Entonces, como comenta Brodsky, hay un goce en demasía, propio del cuerpo, que no puede ser recogido del todo por la imagen del cuerpo, por lo tanto esa imagen resulta ineficiente mostrando el menos (-) propio de la operación de la castración.  Así tenemos que el velo deja al descubierto su insuficiencia porque se viste de las dos caras, el sentimiento de insuficiencia y el aspecto de goce del cuerpo.

Si esto es así y “la única consistencia” del parlètre es creer tener Un-cuerpo, ¿cómo se atrevería a desembarazarse de ella?. Es innegable pensar en la resistencia a abandonarla, o mejor dicho a su búsqueda constante de “LA CAPTURA”, en un tiempo donde el desfallecimiento de lo simbólico empuja más al enlace con el fenómeno de caminar con su selfie y su número inimaginable de poses.

Lo curioso, es que los medios que enmarcan el velo son múltiples y gracias a la tecnología han puesto al alcance masivo la “salvación” del horror, es entonces cuando uno recuerda la forma del Otro intrusivo que denuncia Brodsky.  ¿Cómo no será intrusivo, si es tal el cerco que el no tener una de estas caras del velo te deja al margen de cualquier relación? Fíjense que incluso resulta hasta paradójico, porque si no te relacionas por ésta vía, no hay relación, una respuesta muy llamativa a la “No relación sexual”.

El tiempo entonces nos lleva a pensar ¿cuántos “selfie” son necesarios para que le permitan al parlètre que ESO sea más llevadero?, ¿dónde queda el cuerpo mientras ocurre ésta “relación” cuando se intercambia su imagen?.  No tendría la respuesta definitiva, pero si me inclino a invitar a pensar sobre ellas cada uno, sobre todo porque como dirá Lacan “la realidad se aborda con los aparatos del goce”(5) y un Selfie cual aparato aborda, da consistencia, pero siempre se muestra insuficiente.

1 Lacan, J., El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Bs. As., 2006, p. 64
2 Brodsky, G., Seminario de Formación Lacaniana de la NEL “Cuerpo, Imagen y Lenguaje: sus anudamientos”. En: http://www.radiolacan.com/es/topic/600/8
3 Lacan, J., EL Seminario. Libro 11, Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, Paidós, Bs. As., 2006. p. 85
4 Argumento XI Seminario Internacional del CIEC "Como vivimos hoy" 4 de noviembre de 2014
5 Lacan, J., EL Seminario. Libro 20, Aún, Paidós, Bs. As., 2004. p. 69

1 comentario:

  1. Interesante trabajo, Ramón. Hace poco leía una de las conversaciones publicadas en la página web del VII Enapol y, precisamente, en una parte de su trabajo, acotaban algo del selfie a partir de una nota de Marcelo Vera titulada "Selfie. A existência pela imagem", en la que Vera señala que el selfie "promueve una especie de regresión tópica de toda una generación incapaz de encontrar su unidad más allá del espejo". Relaciono esta nota con lo que tú vienes reflexionando en torno a la insuficiencia de un selfie, manifestación que, como bien dices, necesariamente remitirá a otro selfie, a otro más, "y pare usted de contar". Te anoto el link de la conversación: http://oimperiodasimagens.com.br/es/faq-items/entre-la-captura-por-las-imagenes-y-la-funcion-capital-de-la-imagen-blanca-musachi/

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