miércoles, 30 de septiembre de 2015

En cuenta regresiva N° 5

La Mujer existe… ¿Certeza transexual?
María Auxiliadora Rodríguez

Este año hemos asistido a la actualización de la pregunta por el transexualismo a partir del escándalo ocasionado por la aparición de Caytlyn Jenner (antiguo William Bruce Jenner) en la portada de la reconocida revista Vanity Fair del mes de junio. Jenner quien había sido un importante atleta, figura pública y símbolo de masculinidad, había terminado en abril de este año un proceso de terapia hormonal y cirugías iniciado pocos años antes. Decide hacerlo público por medio de la portada de dicha revista.

Escándalo, cotilleo, preguntas, debates, han surgido de este hecho controversial reforzado por los medios. Inclusive está realizando un reality show para demostrar cómo esta transformación no es sólo física, sino que implica una “adaptación” a partir del vínculo con sus “semejantes” y bajo el paradigma de un discurso humanitario :“yo soy su representante ante el mundo, puedo llevar la ayuda y lograr el bien”.

Pero más allá del efecto inmediatista que nubla las interrogantes y pone en juego el goce de cada quien ¿Qué podemos decir desde el psicoanálisis?


Lacan plantea el tema del transexualismo en dos momentos de su enseñanza, a finales de los años 50 en sus trabajos: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957-58), en “La significación del falo” (1958) y en "Ideas directrices para un congreso de sexualidad femenina” (1958-60). En el primero de estos trabajos parte de lo planteado por Freud sobre la posición transexual de Schreber en relación al agujero surgido por la forclusíón del nombre del padre, escribe: “A falta de poder ser el falo que falta a la madre, le queda la solución de ser la mujer que le falta a los hombres” (1) y luego agrega: “Debemos señalar lo que la estructura que destacamos aquí puede tener de esclarecedor acerca de la insistencia tan singular que muestran los sujetos de estas observaciones en obtener para sus exigencias más radicalmente rectificantes la autorización, y aún si puede decirse, las manos en la masa [manos a la obra] de su padre” (2)

Es así como, siguiendo lo que comenta Margarita Álvarez (3) sobre este planteamiento de Lacan, el transexualismo cumple una función restauradora de la estructura imaginaria de la psicosis. Durante este primer tiempo Lacan mantendrá el transexualismo como una forma de ubicarse frente a la psicosis llamándolo el “estilo delirante del transexual masculino” en “Ideas directrices para un congreso de sexualidad femenina” (4)

Retoma el tema en los años 70, particularmente en los Seminarios 18 y 19 (1970-71). En el apartado “la pequeña diferencia” del seminario 19, vuelve a lo planteado en “La significación del falo” y dice: “Un órgano no es un instrumento más que por mediación de esto, en lo que todo instrumento se funda: que es un significante. El transexual no lo quiere en calidad de significante, y no así en calidad de órgano. En eso padece un error… su pasión es la locura de querer liberarse de ese error, el error común que no se ve que el significante es el goce y que el falo no es más que su significado. El transexual ya no quiere ser significado falo por el discurso sexual, que, lo enuncia, es imposible. Su único yerro es querer forzar mediante la cirugía el discurso sexual que, en cuanto imposible, es el pasaje de lo Real” (5)

En ambos momentos marca el efecto de literalidad del transexual masculino desde la certeza de que el órgano constituye el falo, manteniendo el agujero en lo simbólico e imaginarizando este real a partir de la creencia en la existencia de La mujer que puede ser construida a partir de la posición de cada uno, del delirio de cada uno.

El discurso contemporáneo parte de la inclusión de la diferencia, diferencia que es remarcada en el acto de inclusión. La ambigüedad del discurso político y el efecto de la caída del padre permiten que estos sujetos puedan hacerse públicos sin pasar por el juicio del Otro global. Sin embargo, en cada caso puede surgir un punto de sufrimiento, algo que haga síntoma, y como en cualquier sujeto del lenguaje, algo imposible de soportar. Y así como Catlyn Jenner debe hacerse de un grupo de semejantes, otros puedan encontrar un lugar en nuestro discurso.

Ahora, también vale preguntarnos qué puede decir el psicoanálisis en la actualidad sobre el efecto que produce en el Otro el discurso transgénero, qué es aquello imposible de soportar que ha conllevado a agresiones y hasta a homicidios ¿Hace síntoma en lo social? Y si es así, cómo nos plantamos frente a los discursos construccionistas de la teoría de género y el efectismo de la imagen ¿Daremos un paso más allá de nuestra experiencia en el consultorio? Son retos que se nos presentan hoy y que no podemos eludir.

(1) Lacan, Jacques: “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957/1958). En:
Esritos 2, México: Siglo XXI Editores, 1979. p. 547
(2) Op. cit., p. 550
(3) Álvarez, Margarita (2012). “La Pasión transexual: ¿convicción o certeza? (II). http://www.elblogdemargaritaalvarez.com/2012/09/la-pasion-transexual-conviccion-o.html
(4) Lacan, Jacques: “Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina” (1958/1960). En: Escritos 2, Op. cit., p. 714.
(5) Lacan, Jacques: El Seminario, libro XIX: … o peor (1971-1972). Buenos Aires: Paidós, 2012. Clase del 8.12.1971, p.17.

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