miércoles, 23 de septiembre de 2015

En cuenta regresiva N° 6




Lo imposible de soportar en la psicosis.

Adriana Meza. (Nel Maracay).

Lacan plantea que la clínica es "lo real en cuanto que es lo imposible de soportar” (1)

Miller retoma este planteamiento en Lacan clínico (2) y explica que lo real como lo imposible de soportar para el psicoanálisis, es el síntoma en la medida en que desborda al sujeto. Para el ser hablante, lo real es consecuencia de los efectos del lenguaje en el cuerpo, la castración freudiana; lo que Lacan plantea con su frase “no hay relación sexual” (3).
En la psicosis, la primera enseñanza de Lacan sitúa lo real como imposible de soportar en el encuentro con Un padre, significante forcluído en lo simbólico que al retornar desde lo real causa en el sujeto, “el desastre creciente de lo imaginario, hasta que significante y significado se estabilizan en la metáfora delirante” (4).

Las psicosis actuales, estudiadas a partir de la última enseñanza de Lacan, permiten constatar una modificación clínica. Frente al encuentro con un real aparecen fenómenos que no pueden situarse propiamente como desencadenamientos, pues no provocan esa típica ruptura discursiva y la consecuente construcción delirante que se presenta en las psicosis agudas. Estas nuevas formas de presentación de lo real imposible de soportar en la psicosis, han sido situadas por Miller (5) como fenómenos de desenganche, los cuales dan cuenta de una discontinuidad a nivel de la realidad discursiva y fenómenos de cuerpo localizados. La ruptura no se produce de manera generalizada.

Muchos fenómenos de desenganche pueden ubicarse a nivel de lo imaginario del cuerpo, en ciertas presentaciones extravagantes de enfermedades idiopáticas. Algunos pacientes hospitalizados son referidos a la interconsulta de psiquiatría por haber presentado manifestaciones clínicas graves que los han colocado al borde de la muerte, sin que se puedan localizar causas orgánicas. La escucha analítica permite aislar un real en juego en estos casos. Ciertos eventos relativos a un encuentro sexual o a un reciente nombramiento simbólico suelen aparecer como antecedente inmediato asociado al cuadro clínico. Para el analista esta manifestación del cuerpo toma el valor de un desenganche, en la medida que se constata la estructura a nivel discursivo: la perplejidad, la dificultad para ubicarse en lugar y tiempo, incoherencias en el relato, y eventos en el cuerpo que se resuelven espontánea y repentinamente.

Ubicar estos fenómenos como desenganches permite al analista ofrecer una escucha, dando lugar a este real que desborda las posibilidades de defensa y que ha producido la invasión de goce. Esta oferta permite al sujeto articular una invención para acceder a una estabilización o reenganche.

(1) http://elpsicoanalistalector.blogspot.com/2008/11/jacques-lacan-apertura-de-la-seccin.html
(2) Miller., J.A., Matemas II, Manantial, Bs.As. 2003, p. 115.
(3) Op., cit., p. 129
(4) Lacan, J., Escritos 2, Ed. Siglo XXI, Bs. As. 2008, p. 552.
(5) Miller. J.A., La psicosis ordinaria. Paidós, Bs As, 2006, p.18.

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