miércoles, 9 de septiembre de 2015

En cuenta regresiva N° 8

La violencia social. Lo imposible de soportar
Betty Abadi

Generalmente cuando pedimos ayuda a un psicoanalista es porque algo de lo imposible de soportar hace irrupción como  parte de ese Real del que no se puede poner en palabras. Algo que surge de lo más profundo de nuestro ser.

Pero me pregunto qué pasa con  ese imposible de soportar, ese Real que viene de la violencia social es del mismo orden del que nos lleva a la pregunta por nuestro ser.

La historia está llena de encuentros con violencia que marcan a nivel social lo imposible de soportar para el ser humano; las guerras, el holocausto, el racismo, los ataques terroristas, todos ellos son una forma de rechazar el goce del Otro.

Como consecuencia lo que impera es el culto a la muerte, a la violencia y a la destrucción de los valores morales y a la descomposición social.

Las actuaciones criminales que enfrentamos el día a día (muertes, descuartizamientos de cadáveres)  nos deja sin respuesta ante este Real que va más allá  de los límites de una experiencia, la de entre dos muerte, como lo refiere Lacan en  Antígona  en el Seminario 7 la Ética del  Psicoanálisis, y que es puesta de relieve en la obra de Sade. 1


Todos podemos ser víctima del encuentro con la violencia social, pero depende de la contingencia de cada quien y como ello hace síntoma en cada sujeto.

Lacan, en su trabajo sobre la “Agresividad en psicoanálisis”, plantea en su  primera tesis, que  La agresividad se manifiesta en una experiencia que es subjetiva por su constitución misma.
Dice Lacan mas adelante,…. La eficacia propia de esa intención agresiva es manifiesta: la comprobamos corrientemente en la acción formadora de un individuo sobre las personas de su dependencia 2
Es decir que la agresividad es producto no solo de una identificación a un padre severo o a una madre maltratadora, sino  también es producto de las imágenes que construyen el hombre de su propio cuerpo.
Es común ver a niños pequeños jugar con muñecos que descuartizan, les quitan la cabeza, los brazos, les abren el estómago, son actos para poner a prueba su imaginación.
En la sociedad actual lo vemos en el adulto ponen en práctica  este juego imaginario en su propio cuerpo dándole un sentido simbólico tanto en  los tatuajes, como las perforaciones corporales. En muchos casos para dar un sentido a la angustia de lo imposible de soportar.
De nuevo esto está marcado por una contingencia particular y un síntoma de cada sujeto en su individualidad.

Que sucede y como responde el psicoanálisis, cuando una sociedad funciona solo a partir del culto a la  muerte a partir de la violencia y del rechazo al goce del Otro.

1. Lacan, J (1959-1960) La Ética del Psicoanálisis, Editorial Paidós
2. Lacan, J (1971) Escritos 1, Editorial Paidós

No hay comentarios.:

Publicar un comentario